
Hola amigos, bienvenidos a un nuevo artículo donde vamos a abordar un caso clínico muy frecuente pero que a menudo no se diagnostica correctamente. Hoy tengo conmigo a Laura, que viene a consultarme porque le molesta el cuello y la zona clavicular. Ella misma nos va a contar su experiencia. Hola, buenos días. Pues mira, vengo porque hace algunos días, desde la semana pasada, tengo un dolor en la zona clavicular que me irradia hacia arriba y por detrás hacia el occipital. Sobre todo cuando levanto, subo y bajo el brazo es cuando más molestia tengo, o cuando llevo el hombro hacia atrás o hacia delante. Laura es fisioterapeuta, trabaja mucho con las manos manipulando a sus pacientes y además es profesora de pilates, por lo que realiza muchos movimientos con la parte superior del cuerpo. Su principal sospecha es que pueda tratarse de alguna sobrecarga muscular, y aunque no descarta que puedan ser dolores de cabeza tensionales, lo que más le preocupa es esa irradiación que sube desde la clavícula hasta la parte posterior del cráneo. Afortunadamente, no presenta hormigueo en la mano, lo que ya nos da una pista importante para orientar el diagnóstico. Vamos a pasar a valorarla y a tratarla para descubrir qué está ocurriendo realmente en su cuerpo y por qué se están manifestando estos síntomas.
La Evaluación Inicial: Escuchando lo que el Cuerpo Nos Dice
Comenzamos la valoración preguntando a Laura con más detalle sobre la localización exacta de su dolor. Me confirma que la molestia empieza primero en el pectoral, esa zona del pecho que tantas veces asociamos erróneamente solo con problemas cardíacos, pero que en realidad puede ser origen de muchas disfunciones musculares. Como ella misma ha comentado, al ser fisioterapeuta y trabajar tanto con las manos, es muy probable que exista una sobrecarga laboral. Sin embargo, lo interesante de su caso es que el dolor se extiende hacia lo que ella identifica como el esternocleidomastoideo, ese músculo que va desde la apófisis mastoides, que es ese hueso que tenemos detrás de la oreja, hasta la clavícula. Esta zona le molesta especialmente, y no tanto el trapecio, que suele ser el músculo que más tendemos a señalar cuando tenemos dolor cervical. El hecho de que no tenga hormigueo nos indica que el plexo braquial, esa red de nervios que va desde la columna cervical hasta la mano, está más bien libre de compresión, lo cual es una buena noticia porque descarta problemas neurológicos más complejos. Vamos a realizar una valoración muscular más exhaustiva para entender qué está pasando.
La Importancia de la Charnela y las Cervicales
Comenzamos mirando la charnela, esa zona de transición entre la columna dorsal y cervical. Le pido a Laura que mire hacia arriba, hacia el techo, para observar cómo se mueve. Le pido que coja aire profundo y que suelte. En esta simple maniobra ya podemos observar algo relevante: la primera costilla está elevada en el lado derecho. Esto es significativo porque la primera costilla tiene una relación muy directa con el esternocleidomastoideo y con los escalenos. Además, al nivel de la charnela, detecto un bloqueo en la vértebra transversa izquierda. También observo que Laura tiene un ligero dorso plano, esa zona de la espalda está más aplanada de lo normal. Le pido que intente tocarse los pies para valorar la flexibilidad de toda la cadena posterior. Vamos a valorar y a manipular sobre todo ese aplanamiento dorsal. Al nivel cervical, la tensión muscular es muy evidente. Se nota un cordoncillo, una contractura palpable, toda la zona está muy rígida. Realizo un quick scanning, un repaso rápido de las vértebras cervicales que siempre tenemos que revisar en estos casos: C5 y C6 por su relación con el plexo braquial, y C2 y C3 por su relación directa con el esternocleidomastoideo. El pectoral, por su parte, tiene inervación desde C5 hasta D1, aproximadamente. Todas estas zonas hay que revisarlas sí o sí.
La Hipótesis: Respiración Forzada y Sobrecarga Muscular
El hecho de que Laura sea profesora de pilates me hace pensar en una posible causa. El método pilates trabaja mucho la respiración, pero no es una respiración normal, es una respiración forzada, profunda y en muchas ocasiones estática, manteniendo posiciones mientras se inspira o se espira profundamente. Este tipo de respiración puede sobrecargar los músculos inspiratorios accesorios, entre los que se encuentra precisamente el esternocleidomastoideo. Cuando realizamos una inspiración forzada, este músculo se contrae para elevar el esternón y las costillas, permitiendo una mayor entrada de aire. Si esto se repite miles de veces en cada clase, y además Laura trabaja como fisioterapeuta utilizando constantemente sus brazos y su pectoral, la combinación puede ser explosiva para estos tejidos. Le pido a Laura que se siente y que coloque la mano en mi mano para realizar una prueba de fuerza. Le pido que intente hacer fuerza con el pectoral hacia dentro. Nota dolor, y lo más importante, ese dolor le refleja hacia arriba, justo hacia la zona del cuello que le molesta. Realizo la prueba en diferentes posiciones, de arriba abajo y de abajo arriba, y el dolor se reproduce en todas ellas. Los tres haces del pectoral, el superior, el medio y el inferior, están sensibles. También noto sobrecarga en la zona intercostal, en la clavícula y en los propios intercostales.

El Tratamiento: Liberación y Manipulación
Comienzo el tratamiento tumbando a Laura boca arriba. Le coloco un rulito bajo la espalda para que no le presione el pecho y poder acceder mejor a las dorsales medias, esa zona donde habíamos detectado el aplanamiento y la sensibilidad. Le pido que coja aire y que al soltar se deje caer, aprovechando la espiración para realizar una manipulación suave. Ahí estamos. Me voy hacia arriba, al nivel cervical. Otra vez, cogemos el aire, soltamos. Le pido que se ponga boca abajo para manipular las cervicales, sobre todo al nivel de la charnela que había dado positivo, la parte izquierda y la primera costilla derecha. Le pido que se relaje y realizo una maniobra específica. Ya está. Me voy al otro lado, a la primera costilla. Cogemos el aire, soltamos, relajas. Ese es. Ahí he ido. Ahora vamos a liberar un poco la cintura escapular derecha y luego trabajaremos el trapecio, pero lo importante ahora es soltar esa cintura escapular que tiene mucha relación con el pectoral, con la clavícula y con el esternocleidomastoideo. ¿Qué le pasa a ella? Vamos allá.
Movilización de la Cintura Escapular
Cojo lo que es el húmero y voy a tirar del hombro hacia atrás y hacia mí. Vamos a hacer un poquito de movilidad humeral para soltar primero el hombro. Como el pectoral lo que hace es tirar del hombro hacia delante y hacia abajo, nosotros haremos justo lo contrario, llevarlo hacia atrás y hacia arriba. Vamos a movilizar toda la cintura escapular. Le pido que relaje el hombro. Muy bien. Voy soltando el angular y los romboides, esos músculos que están entre las escápulas. Doy un poquito de movilidad. Eso es. Hago pases con mis dedos, noto un puntito especialmente tenso. Muy bien. Me vengo hacia el trapecio. Muchas veces, cuando el pectoral está muy sobrecargado, el músculo accesorio que entra en juego es precisamente el esternocleidomastoideo, que es lo que ella dice que le sube el dolor hacia arriba. Al ser un músculo inspiratorio, también tiene mucho que ver con la respiración. Como me comentaba que es profesora de pilates y además fisio, porque estamos todo el día trabajando con él, haciendo fuerza con el tríceps, con el pectoral, y luego aparte das clases de pilates con esa respiración forzada, todo ha contribuido a una sobrecarga generalizada de la cadena anterior. La zona cervical está bloqueada. Así que vamos a liberar todo esto y a ver cómo se va encontrando ella. Suelto un poquito el otro lado también, liberando toda esta zona. Lo hago en seco para empezar a trabajar, a poner en calor, a calentar lo que es el tejido miofascial, esa envoltura que recubre toda la musculatura. ¿Ves? Está llegando vascularización a este lado, y con esta técnica ya empezamos a liberar todo el trapecio y el angular.
Técnicas de Masaje y Liberación Miofascial
Cojo un poquito de crema para facilitar el deslizamiento y comienzo a trabajar liberando toda la parte muscular. Esto es superagradable. Realizo un amasamiento profundo, bajando por la parte posterior del hombro, por el infraespinoso, por toda la parte del redondo. Subo arriba. Hago lo mismo con el otro lado. Realizo pases profundos, círculos con los pulgares en la base del cráneo. Después de descargar la parte posterior, nos vamos a la parte anterior. Voy a empezar a darle movilidad cervical. Lo que hago es como una valoración debajo de mis manos, voy sintiendo por dónde me está tirando. Claro, todo el lado derecho me tira mucho más que el izquierdo. El izquierdo es mucho más libre, y el derecho no. Voy a empezar a sentir. Entonces, pongo la mano en el hombro y voy a jugar con las cervicales. Voy a ver dónde me tira. Me está tirando un montón al nivel del esternocleidomastoideo. Me quedo ahí. Voy a hacer una rotación con inclinación contraria para estirarlo. Ahí bombeo un poquito, manteniendo la presión. Muy bien. Voy a sentir también debajo de la clavícula. Profundizo, me quedo y vamos a ver dónde me tira. Y ahí está. ¿Qué hago? Pues trabajar con las dos manos. Primero fijo una y estiro desde la otra. O puedo fijar la de las cervicales y estirar la del pectoral. Sobre todo al nivel de la tercera costilla, noto yo que ahí hay más tensión. Es como si fuera más pectoral menor. Vamos a trabajar el subclavio, ese pequeño músculo que está justo debajo de la clavícula. Me vengo debajo de la clavícula y este puntito de aquí, que es muy clave, voy a movilizarlo. Voy a hacer una especie de bombeo en círculo. Me voy a ir hacia fuera otra vez. Debajo de la clavícula, vuelvo. Vale, ahí hay un punto gatillo. Lo voy a tratar con presión sostenida, sin que le duela tanto, y ahí me voy a quedar de 90 a 120 segundos, mientras ella respira relajadamente.
Trabajo Específico sobre el Esternocleidomastoideo
Laura es diestra, claro, hace mucho más presión con esta mano a la hora de trabajar y por eso se le ha sobrecargado entre las clases de pilates con la respiración y la manipulación. Nosotros trabajamos mucho con el pectoral y se le habrá hecho ahí una sobrecarga. Voy a girar un poquito su cabeza y acercarme. Fijo la cabecita y movilizo el esternocleidomastoideo. Voy palpando, voy viendo dónde hay más tensión. Primero empiezo a movilizar sobre toda la zona de la inserción en la mastoides, que le molesta bastante. Hago pases suaves. Si tuviera hormigueo en la mano, valoraría escaleno medio y escaleno anterior, porque por ahí pasa el plexo braquial y habría que trabajar para ver por dónde está presionado el nervio, pero en este caso no nota hormigueo ni sensación de adormecimiento. Entonces, vamos a ir sobre todo a lo que ella me refiere de dolor, la parte muscular ya se está liberando. Voy a ver cómo está la vértebra C2. Vale, está posterior izquierda. Vamos a relajar. Suéltame. Perfecto. Voy a trabajar el temporal, ya que la mastoides, donde se inserta el esternocleidomastoideo, pertenece al hueso temporal. Voy a ver cómo está el temporal. Voy a fijar la cabecita y voy a movilizarlo hacia flexión o extensión. Hacia flexión va peor. Pues ahí me quedo, movilizando suavemente. Luego voy a la articulación petrobasilar, esa unión entre el temporal y el occipital. Ahí me voy hacia arriba. Voy a irme detrás de la mastoides, a trabajar justamente debajo, arriba del hueso cuando empieza el ecom, y haré una presión mantenida. En el otro lado, lo mismo, pero aguanto. Hago una inhibición de la inserción del ecom. Voy viendo cómo va soltando. Perfecto.
La Importancia de los Músculos de la Cara y el Cuello
Es importante también trabajar el temporal en toda su extensión. Hago pases profundos desde la sien hasta pasar la línea de la oreja. Una, dos, tres veces. Le pregunto si le molesta, y me confirma que sí. Le pido que abra un poquito la boca para acceder al masetero, ese músculo de la masticación. Hago pases de dentro hacia fuera. Ahí. Perfecto. Me voy al digástrico, en la base de la boca, otro músculo que forma parte de la cadena anterior de la garganta. Todo lo que es la cadena anterior, cara, cuello, trapecios y pectoral, está interconectado. Perfecto. Voy a hacer una tracción cervical suave, y cuando llegue al ecom, voy a cogerlo y voy a tirarlo hacia abajo. Otra vez, subo arriba, cojo el ecom y lo movilizo hacia abajo. ¿Lo veis? No hago mucha presión, es suavecito, solo lo justo para elongar las fibras. Muy bien. Ahí, ahí, ahí me quedo, aguantando la posición. Voy ganando movilidad poco a poco. Muy bien. Perfecto.
Abordaje del Pectoral y la Puntera Seca
Voy a ir a la zona del pectoral. Coloco el brazo de Laura como un bolso, relajado, y voy a venir aquí a hacer un amasamiento desde la clavícula hacia fuera, movilizando toda la masa muscular. Sobre todo, lo que noto es muy pegadito a las costillas. Entonces, vamos a trabajar el pectoral mayor, y luego me voy a ir a profundizar para el pectoral menor. Incluso puedo profundizar ahí, relajo el codo de la paciente y me vengo ahí dentro a trabajar las fibras más profundas del pectoral menor. También trabajo con estiramiento, voy al subescapular, ese músculo que está detrás del hombro, que también es importante. Voy ganando con apertura, fijo el externón, movilizo el hombro, abro el brazo y ahí mantengo. Le pido que doble el codo. Y ahora voy a realizar una punción seca para liberarle más profundamente el pectoral y que se encuentre mucho mejor, que no le esté tirando esa sensación de pesadez que describe. Localizo el punto exacto en el pectoral, me voy hacia mi pulgar, justamente debajo. Aquí lo tengo. Vamos a trabajar con una aguja de punción seca, realizando 10 contracciones, relajamos, otras 10, y la última. Perfecto. Realizo un estiramiento suave. Mucho mejor. Voy a movilizar el hombro hacia atrás, como lo hemos hecho al principio, y también el codo y la muñeca para integrar toda la cadena cinética.
Integración Final y Tejido Miofascial
Ahora vamos a trabajar todo en conjunto. Libero, bajo la cabecita, fijo aquí en el hombro, y voy liberando el tejido miofascial en dirección a donde me lleven las tensiones. Ese es el punto donde me quedo. Y hacia dónde me lleve las tensiones, si me lleva más para acá, pues para acá voy. Muy bien. Voy a ir más hacia abajo y hacia el hombro, integrando toda la zona. Bueno, os he enseñado un poquito de lo que hacemos aquí en la clínica para abordar este tipo de problemas. Ahora voy a seguir trabajándola un poco más, abordando también la parte visceral, toda la cadena anterior, porque el cuerpo es un todo y las vísceras también tienen relación con estas tensiones musculares. Y bueno, comentaros que ya estamos de vuelta, que he tenido un par de líos en Navidad y estaba muy ajetreada porque nos cambiamos de clínica. Así que nada, espero que os haya gustado este caso clínico y que os sea útil para entender vuestros propios dolores o los de vuestros pacientes. Si conoces a alguien con dolor cervical, comparte este artículo con esa persona. Nos vemos en el próximo artículo.
