
La artrosis de rodilla, también conocida como gonartrosis, es una degeneración progresiva de la articulación de la rodilla que se produce principalmente por el desgaste del cartílago articular, la cápsula, la membrana sinovial y el hueso subcondral. En palabras simples: “desgaste de la rodilla”. El vídeo nos explica que la articulación está compuesta por los cóndilos femorales, la tibia, los meniscos, el cartílago, y que cuando el cartílago pierde grosor o desaparece, incluso puede haber fricción hueso contra hueso, lo que genera dolor e inflamación.
¿Qué es exactamente?
La articulación de la rodilla permite la flexión-extensión y algunos movimientos de rotación ligera. En la artrosis se deterioran los tejidos que amortiguan ese movimiento: se pierde cartílago, los huesos pueden formar osteofitos (pequeños crecimientos óseos) y se reduce el espacio articular. Este proceso es lento y degenerativo.
Por ejemplo, en la articulación sana el cartílago permite un “deslizamiento” suave, pero si ese grosor se reduce, aparece fricción, inflamación, dolor y limitación para moverse.
Causas y factores de riesgo
Entre los factores responsables están:
- El envejecimiento: es el factor más reconocido. A mayor edad, mayor probabilidad de desgaste articular.
- Alteraciones mecánicas: mala alineación de la rodilla, descompensaciones musculares, sobrecargas repetidas, que hacen que una parte de la rodilla soporte más carga de la que debería. El vídeo pone el ejemplo del “coche con la rueda desviada”.
- Lesiones previas: fracturas, meniscos rotos, roturas de ligamentos, que afectan la estructura interna de la articulación y aceleran el desgaste.
- Factores genéticos o congénitos: ciertas personas tienen predisposición para un cartílago más fino o una articulación que “trabaja mal”.
- Carga excesiva o sobrepeso: cuanto más peso deben soportar las rodillas, mayor desgaste.
- Tensiones musculares sostenidas y falta de fases de descompresión: el vídeo señala que los tejidos necesitan “contracción y relajación”, compresión y descompresión; si están sometidos a tensión constante sin descanso, el desgaste se acelera.
Síntomas habituales
- Dolor: al principio aparece al realizar actividad física, luego puede aparecer más con facilidad e incluso en reposo.
- Rigidez, sobre todo tras periodos de reposo o al levantarse después de estar sentado.
- Crujidos o chasquidos al mover la rodilla.
- Limitación de movilidad: cuesta subir/bajar escaleras, agacharse, caminar terreno irregular.
- En estadios avanzados pueden aparecer hinchazón o deformidades articulares.
Tratamiento y qué puedes hacer
El vídeo menciona que la artrosis no se “cura” sino que se puede gestionar para que “dé menos guerra” y se mejore la calidad de vida. Tal como confirman las fuentes, el tratamiento combina varias vías:
- Cambios en el estilo de vida: mantener un peso adecuado, evitar sobrecargas innecesarias, mejorar alineación y mecánica de la rodilla.
- Fisioterapia y ejercicios: movilización, estiramientos, fortalecimiento de la musculatura que rodea la rodilla, terapia manual (masajes, movilización) para liberar tensión.
- Tratamiento médico no quirúrgico: analgésicos, antiinflamatorios, a veces inyecciones intraarticulares, dispositivos de soporte.
- En casos más avanzados o con daño importante: opciones quirúrgicas como osteotomías, artroplastia (reemplazo de rodilla) o artroscopias.
Consejos prácticos para cuidarla
- Evita estar mucho tiempo en la misma posición sin mover la rodilla.
-incorpora ejercicios de bajo impacto (como bicicleta estática, natación) para mejorar el tono muscular sin cargar demasiado la articulación. - Presta atención a tu alineación de piernas/pies: si caminas con la rodilla “desviada”, podrías estar acelerando el desgaste.
- Realiza estiramientos para evitar que los músculos adyacentes estén en tensión constante, lo que puede “jalar” y desestabilizar la rodilla.
- Si tienes dolor al subir escaleras o al caminar, no lo “aguantes” indefinidamente: consulta a un profesional y comienza un plan de movilización lo antes posible.
Este artículo busca ayudarte a entender por qué aparece la artrosis de rodilla, reconocer sus señales y saber qué herramientas tienes para frenarla o hacerla más llevadera. No sustituye una visita médica, pero sí te permite estar más informado y activo en el cuidado de tus rodillas.
